At the border

I make my way to the cafe. I caught a sight of myself in a window reflection… I rather ignore it, no point in allowing her to ruin this moment… Once I reach the person I’m meeting up with, I cannot ignore her any longer.. Instant regret on the outfit that-in my distorted mind- makes me look bigger than I already am… Silence her, Silence her, Silence her…

I ventured out today without thinking of triggers, weight, how much sugar I have consumed and how little I have worked-out this week.  I met up with a young girl I met at my recovery group without ever thinking she could be a trigger too… To be fair I,once again,  thought I had it under control-.
Seeing someone sit across from you in a group is not the same as seeing someone next to you- duh! of course-.
She was much shorter than I thought-already started feeling like a giant (couldn’t help the thought that he might like me more if I was her height)- She was much thinner than I remember-started feeling like a shapeless blob-…
I am, however, happy to say that I am still standing strong…. Holding my space at the very least… Not crossing that threshold where Ana waits for me with open arms… Calling me, tempting me back… Making promises that I want to hear and believe, but by now know to be fallacies. My knees may be quivering, my urge to jump back to old habits may be stronger than two days ago… My mind is filled by her shrill voice-joder, she is rather loud now-; I chose my keyboard.

Must not listen to her, must not listen to her, must not listen to her…

Nothing new about this situation, I can handle it(or try my best at the very least), take deep breaths, reground, find your center, clear your intentions, reconnect with your soul. Understand the gut-wrenching-self-destructive thoughts… Don’t ignore them, deal with them; counter act them.
Easier said than done.  Seeing her and catching up with this sweet girl was quite worth the unexpected trigger.  Getting out of one’s comfort zone is definitely a way to grow, break old patterns and face your deepest and darkest fears; Ana is one of them for me.  I have come a long way, and it is rewarding to realize it. At least I was able to enjoy my time catching up with my young acquaintance.  Once I was alone in my car, it became much more difficult to ignore her already gushing voice.  He would definitely prefer you smaller, thinner, less flabby and more active.  blah, blah, blah… On she goes with the hurtful comments…
How to counteract, how to remain away from her?  Breath, just because she is louder does not mean she is 100% back and in full control.  A small part of me still wants that, beware of that…
Get home, feed and nurture yourself with food; positivity and self love, definitely a priority.  Do not allow that urge to out-do yourself working out… Remember that exercise compliments a healthy nutrition for mind, body, and soul. Keep clear and self-loving intentions.
Over all remember that this is an on going battle… An every day thing…

AAAUUUMMM…

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Un análisis de A History of Mary Prince, a West Indian Slave

 

Detrás de las palabras

            “Sir, this is not Turk’s Island,” estas son las palabras con las que Mary Prince enfrenta a su amo, un borracho violento sin respeto por nada ni nadie; ni siquiera a su propia sangre.  La violencia no es lo único que se puede esperar de un corazón envenenado por la crueldad de la codicia y la superioridad.  Es importante notar la puntuación en las palabras de Prince ya que revela el respeto que ella mantenía hacia su amo, implica también que Prince era consciente de su lugar y que no cruzaba la línea de amo-esclava, pero que buscaba, o quizás, esperaba justicia.  Prince relata que había llegado a tiempo para rescatar a la hija de su amo, Mr. D—.  A través de este corto pasaje el lector se entera de que el episodio de violencia bajo los efectos del alcohol no era nada fuera de lo común en su amo de hecho, la implacable ferocidad embriagada con la que atacaba a su hija sucedía a menudo, la pobre muchacha quedaba herida y magullada, pues éste la golpeaba hasta que “she was not fit to be seen.”  Esta frase le transmite al lector el mensaje de que Miss D— no podía ser vista por la gente de la comunidad blanca, por el hecho de que los esclavos no tenían peso ni importancia en la sociedad no había ningún inconveniente en que éstos la vieran.  No contento con agredir a su propia hija y disgustado con el altanero atrevimiento de las palabras de su esclava, el viejo amo borracho comienza a desquitarse las ganas implícitas de desfogar su ira, “he turned around and began to lick me” (Prince 77).  Este corto pasaje también le revela a al lector el hecho de que Mr. D— no tenía escrúpulos hacia la humanidad, pues si maltrataba así a su propia hija, qué se podría esperar del trato que daba a sus esclavos, a quienes no se les consideraba personas.

A raíz de este suceso se originan las palabras de Prince, quien decide no callar su injusto encuentro.  Este es el punto crucial del pasaje ya que le permite entender al lector que Prince tenía experiencia previa hacia ese tipo de mal trato; el cual, dada la respuesta de Prince, se puede asumir que sucedía de igual, o con más intensidad en las Islas Turcas.  Su palabras encierran un cierto tipo de aceptación en aquella experiencia pasada, más el decidido rechazo en el presente denota una cierta denegación hacia el mismo.  Su respetuosa resistencia a subyugarse completamente se puede considerar una forma de frágil esperanza que le permite a Prince poder, de alguna manera, sobresalir de su oscura y dolorosa realidad.  Las palabras cinceladas de Prince le manifiestan al lector la bondad de su corazón, quien a pesar de ser consciente de las consecuencias que tendría al interponerse ante su amo, toma la decisión de rescatar a Miss D—.  Es importante resaltar la omisión en el nombre de Miss D—, esta omisión se da a manera de protección hacia un individuo que conforma parte de las injustas e insoportables agresiones físicas, nada ajenas para Prince.  La empatía que Prince demuestra al proteger a una mujer blanca, hacia quien no tenía otra obligación más que acatar órdenes, le demuestra al lector su compasiva naturaleza; forjando, tal vez, una nueva efigie hacia la errónea imagen que se tenía sobre los esclavos.  Otro aspecto clave detrás de las palabras de Prince es que logra desmantelar la realidad de los avasallados sin voz, es decir, con su relato Prince cuestiona el establecimiento de un sistema que se creía infalible y justo; donde la conducta del amo no parece ser constante entre una isla y otra.  El profundo relato autobiográfico de Prince se desentraña con un tono de sutileza brutal por medio de la cual describe sucesos de su experiencia, sucesos que “se repiten,” sucesos que han marcado su ser a un nivel más allá de su físico.  La áspera experiencia contenida en este pasaje, que Prince comparte con sus lectores, está llena de un denso y oscuro significado, el cual saca a relucir una realidad acerba que ha quedado incrustada en la memoria de Prince, y de aquellos que ella representa.  Un ejemplo muy evidente está en la forma en que Prince relata su arriesgada hazaña en rescatar a Miss D—, “I ran as fast as I could to the house, put down the water, and went into the chamber, where I found my master beating Miss D—, dreadfully.  I strove with all my strength to get her away from him; for she was all black and blue with bruises.  He had beat her with his fist, and almost killed her” (Prince 77).

Sin embargo, es interesante notar que Prince a través de la grave profundidad de sus palabras, innegablemente tácitas, permanece cautelosa detrás de su sutil relato.  Esto le da a entender al lector que esta mujer, a pesar de haber sufrido mucho en las manos de un representante del imperio británico, no ha permitido que su corazón y juicio se contaminen con la inclinación de rebelión y venganza, sino que conserva su cálida bondad, abogando por los que permanecen bajo el yugo de la esclavitud y sus ciegas injusticias.  Sin necesidad de detalles explícitos que podrían llegar a rayar en lo sangriento y desagradable, Prince logra transmitir una realidad ignorada de una manera estrepitosamente escalofriante; la conjunción de sus palabras acarician al lector como un viento helado y decoran un panorama implícito, como cuando relata la agresión del amo hacia su propia hija “he had beat her with his fist, and almost killed her” (Prince 77).  Con sus palabras Prince llega a interactuar con sus lectores de una manera en la que les permite llegar a formar parte de la historia, sintiendo la indignación que ella esconde en sus tajantes y firmes palabras.  Al mismo tiempo el lector llega a cuestionar el sistema y el concepto de la esclavitud a través de los ojos de alguien que lo ha vivido en carne propia.

El pasaje logra resumir la pronunciada agonía en la experiencia que Prince relata a su audiencia, al no repetir las abusivas y abominables palabras de su amo, “the words were too wicked too bad to say,” por ejemplo, Prince manifiesta el horror que se esconde detrás de su narración, la cual palpita con vida y oscila con el peso de lo que realmente sucedía en las lejanas colonias británicas; las cuales se escudaban detrás de un sistema careta con el que se justificaba el vil concepto de la esclavitud.

 

Obra citada

Prince, Mary. The History of Mary Prince: A West Indian Slave Related by Herself. Ed. Moira Ferguson. Rev. Ed. Ann Arbor: University of Michigan P, 1997. Impreso.

http://docsouth.unc.edu/neh/prince/prince.html