Confesión de un alma perdida

A mi amor desahuciado,

Tengo algo que confesarte, sé que no hablamos y que talvez ya no exista en tu mente; pero la verdad es que todavía me dueles.  Siempre me pregunto en que estás pensando.  Me pregunto, por ejemplo, si te acuerdas de nosotros, o de los sueños que compartíamos, o de los momentos que vivimos.

Por mi parte te cuento que los pedazos que quedan tienen demasiados filos agudos, cada tajo se vuelve más profundo, me recuerda que ya no te tengo; y otra vez te pierdo.  Te cuento tambíen que existes en el dolor de no tenerte, caminas por los recovecos vacíos de nuestros sueños, te encuentro en mi cama vacía, te escucho en el eco de mi risa perdida, te siento en el rastro de tus caricias, y te amo en la sombra de nuestra historia.

Y así, nuevamente, consigo un instante contigo.

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